La plomería es la gran gestora de nuestra rutina diaria, es gracias a ella que podemos ducharnos, obtener agua de una canilla y activar la descarga del inodoro. Todas estas pequeñas acciones son posibles gracias a los avances en plomería y a la capacitación de los plomeros, que aseguran una correcta instalación y mantenimiento de las tuberías que transportan todo tipo de fluidos por los hogares, edificios y ciudades. Los sistemas de plomería que se encuentran correctamente instalados, previenen enfermedades, proporcionan agua potable limpia y aseguran un saneamiento adecuado. Es así que, aunque no estén a simple vista, son de gran importancia en nuestra vida diaria.
En el marco del Día Mundial de la Plomería, conmemorado cada 11 de marzo, resaltamos la importancia de prestar atención a la calidad de las tuberías y a su mantenimiento. Celebrar esta fecha tiene por objetivo fomentar la concientización acerca de la importancia de la plomería y los plomeros a la hora de proteger la salud pública. Un sistema de plomería adecuado no solo permite un correcto abastecimiento de agua potable y una eficiente evacuación de residuos, sino que también ayuda a prevenir enfermedades causadas por contaminantes que pueden filtrarse a través de tuberías defectuosas o envejecidas.
Los avances en la tecnología de tuberías han permitido diseñarlas optimizando su funcionamiento. Se desarrollaron métodos modernos de instalación que garantizan una conexión sólida y eficiente entre las distintas secciones de tubería. Estas técnicas mejoran al sistema, reduciendo el riesgo de fugas y fallos estructurales. Se comprobó que la población mundial de personas que gestionan de forma segura los servicios de saneamiento aumentó del 28% en 2000 al 39% en 2015.
Otro aspecto crucial es el monitoreo de las tuberías. En la actualidad, existen tecnologías avanzadas que permiten detectar fugas o deterioros antes de que se conviertan en problemas graves. Estos sistemas ayudan a evitar daños estructurales en los ciudades y reducen el desperdicio de recursos, como el agua potable. Al mismo tiempo, previenen riesgos sanitarios asociados con la contaminación del agua o la exposición a sustancias peligrosas.
El correcto funcionamiento de las tuberías en el hogar es clave para la prevención de diversas enfermedades. Un sistema de tuberías en buen estado impide la acumulación de humedad y la proliferación de moho y bacterias, que pueden causar afecciones respiratorias. Asimismo, al garantizar un suministro de agua potable libre de contaminantes, se previenen enfermedades gastrointestinales provocadas por bacterias como E. coli o parásitos.
En números:
➔ Una canilla que gotea puede desperdiciar hasta 46 litros de agua por día.
➔ Una ducha que gotea 10 veces por minuto puede desperdiciar suficiente agua en un año para realizar 60 ciclos de lavavajillas.
➔ Un inodoro con pérdidas puede desperdiciar entre 34,000 y 80,000 litros de agua al año. Es clave revisar y reparar cualquier fuga para evitar este derroche.
➔ La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de 1 millón de personas fallecen cada año a nivel mundial a causa de enfermedades diarreicas contraídas por agua insalubre. Un mantenimiento adecuado de las instalaciones de agua es crucial para reducir este riesgo.
Con el mantenimiento adecuado de las tuberías, el héroe oculto nos mantiene a salvo de estas pérdidas y de la dispersión de enfermedades.
¿Cómo la plomería defectuosa puede causar brotes de enfermedades?
Las tuberías cuentan con un sistema de trampa en forma de U, conocido como trampa U, que bloquea el paso de olores y contaminantes hacia los espacios habitables. Sin embargo, filtraciones o defectos pueden comprometer esta barrera, permitiendo la redistribución de aire contaminado y exponiendo a las personas a agentes nocivos.
Además de los riesgos relacionados con la contaminación del agua, las tuberías en mal estado pueden facilitar la propagación de virus respiratorios. Aunque su transmisión ocurre principalmente por contacto directo, los sistemas de plomería deficientes pueden contribuir a la dispersión de partículas virales, especialmente en espacios cerrados con poca ventilación.
Por ello, el mantenimiento adecuado de las tuberías es clave para la salud y la seguridad de todos. La evolución de la plomería ha permitido el uso de materiales más seguros y eficientes, pero su conservación sigue siendo esencial. Un sistema moderno y bien cuidado no solo previene problemas estructurales, sino que también reduce el riesgo de enfermedades, garantizando un ambiente más seguro y saludable para las personas.