¿Por qué se inundan las ciudades?

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2024-03-14 13:53:03


El 90% de los desastres naturales que suceden en el mundo están relacionados con el agua.

De acuerdo con datos de las Naciones Unidas, las lluvias extremas y las inundaciones globales han aumentado en más de un 50% durante esta última década, y ahora se están produciendo a una tasa cuatro veces mayor que en 1980. 

En Argentina, de acuerdo con datos del Banco Mundial, se estima que las pérdidas anuales a causa de las inundaciones alcanzan un promedio de alrededor de US$ 1.000 millones. Estos eventos impactan significativamente en la disponibilidad de agua, el saneamiento y otras dimensiones vitales de los medios de vida humanos al afectar la infraestructura y los servicios esenciales.

En general, ante una inundación, es común cuestionar inicialmente la infraestructura pluvial de la ciudad y aparece la inquietud sobre la necesidad de invertir en más redes de grandes tuberías para evacuar la creciente cantidad de agua que precipita en cada evento. Pero, ¿es esta la solución absoluta? La respuesta es no.

“Los sistemas de drenaje pluvial convencionales, a pesar de que son necesarios, no deberían ser, ni son la única solución disponible. Si bien con más tuberías se podría captar una mayor proporción de agua, el tamaño de las tuberías que serían necesarias para evacuar las grandes cantidades de agua precipitada, harían inviable su construcción, tanto desde el punto de vista técnico, como económico. Por otro lado, de esta forma, tampoco se logra que el agua se infiltre y como consecuencia, los acuíferos no se recargan” explicó Sandra Pérez, Gerente de Producto Global de Amanco Wavin.

El aumento de las inundaciones en general ocurre como producto del rápido crecimiento de las ciudades con la consecuente impermeabilización del suelo natural, a través de la construcción de pavimentaciones, edificios y estacionamientos, entre otros. La impermeabilización a gran escala afecta directamente al ciclo natural del agua.

Debido a la impermeabilización del suelo, el agua de lluvia que solía filtrarse tanto superficial como profundamente, alimentando los acuíferos subterráneos, ahora se ve impedida de hacerlo. Esta acumulación de agua que no logra infiltrarse comienza a fluir sobre la superficie durante las precipitaciones, elevando el riesgo de inundaciones, generando corrientes de alta velocidad y aumentando los caudales de los ríos y arroyos cercanos.

Como resultado, surgen una serie de problemáticas en aspectos sociales, ambientales y económicos, relacionados a la gestión del agua que deben tener las ciudades frente a estas complicadas situaciones.

 

¿Cómo podemos enfrentar este problema?

Los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) tienen como objetivo recrear las condiciones naturales del entorno, permitiendo que el agua de lluvia sea manejada en el mismo lugar donde cae, evitando así la necesidad de transporte y minimizando la escorrentía superficial para no saturar los sistemas de drenaje de la ciudad. La carga adicional en estos sistemas puede agravar significativamente los problemas y desastres causados por las tormentas e inundaciones.

Para ayudar a nuestras ciudades a ser más resilientes a las inundaciones, desde Amanco Wavin se desarrollaron las celdas Aquacell. Este sistema permite captar e infiltrar, atenuar o almacenar los picos máximos de lluvia, y gracias a su versatilidad, pueden colocarse en plazas, bulevares, calles, veredas, edificios, naves industriales y viviendas. Otro beneficio de las celdas Wavin Aquacell es que están fabricadas 100% con material reciclado (polipropileno de alta resistencia) y su relación de vacíos del 95% le permite almacenar aproximadamente 190 litros por celda.

Aquacell

Estas celdas son una excelente alternativa para la construcción de SUDS, siendo sus principales ventajas la simplicidad y rapidez de instalación, y la excelente resistencia mecánica que le permite ser colocada inclusive con cargas de tránsito.

Este tipo de soluciones, por lo general, son más económicas y rápidas de ejecutar que las soluciones de alcantarillado tradicional, además de que son fácilmente adaptables para funcionar como un componente paisajístico en la zona de intervención.

Una de las posibles soluciones es infiltrar y almacenar el agua de lluvia por medio de tanques reservorios para su posterior utilización en la limpieza de veredas, regado de la vegetación urbana y descargas de artefactos dentro de la edificación. Es importante destacar que el agua proveniente de estos sistemas tiene un riesgo biológico y químico bajo, por lo que su manipulación no representa ningún riesgo, mientras esto no implique consumo humano directo.

“Al aplicar estos sistemas, sea cual sea la alternativa que se elija, lo importante es que se impide que el agua corra por la superficie o que recargue excesivamente la red pluvial de la ciudad durante la tormenta, lo que contribuye a mitigar los riesgos de inundación”, indicó Pérez. “Además, también sirven como ayuda para recargar los acuíferos subterráneos, contribuyendo a la disponibilidad de agua durante los períodos de sequía y para disminuir el consumo de agua potable para usos que no son de consumo humano”.

Asimismo, debido a la gran versatilidad morfológica de este tipo de soluciones, es posible implantarlas en espacios públicos (como plazas, parques, bulevares, veredas), playas de maniobras, estacionamientos e incluso, dentro de edificaciones.

“Construir entornos saludables y sostenibles es nuestro objetivo, nuestro propósito y nuestra promesa como compañía. Los efectos de la crisis climática son cada vez más visibles, desde Amanco Wavin, buscamos llevar visibilidad sobre esta problemática, haciendo que se tome mayor conciencia sobre las consecuencias que la forma en que planificamos nuestra vida en las ciudades trae sobre la conservación de los ecosistemas y alentando contribuir a la construcción de ciudades sostenibles y más resistentes al clima”, finalizó Pérez.